El impacto de la contaminación ambiental es un tema que preocupa cada vez más a organizaciones ecologistas y gobiernos. El fenómeno del calentamiento global perturba gravemente el clima de la Tierra y sus ecosistemas, lo que provoca la aparición de enfermedades desconocidas, la desorganización de los hábitos migratorios de determinadas especies e incluso su extinción si no son capaces de adaptarse al nuevo entorno.

La investigación y el desarrollo de combustibles más ecológicos, así como un consumo más responsable por parte de empresas y consumidores, pueden tener un efecto muy positivo en el medio ambiente.

Por un lado, el concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) indica el compromiso y el deber de las empresas privadas de integrar en sus actividades las preocupaciones sociales, económicas y ecológicas de la sociedad civil. Así, el desarrollo y uso de combustibles biológicos contribuye en gran medida a reducir el impacto ecológico negativo de sus actividades.

Por otro lado, los ciudadanos y consumidores también tienen una responsabilidad con el medio ambiente, que pueden ejercer comprando productos con un menor impacto contaminante. Además, pueden realizar los llamados «ecogestos», que son pequeñas acciones sencillas y cotidianas que ayudan a reducir la contaminación y mejorar el medio ambiente.

Finalmente, los estados y gobiernos centrales de muchos países están tomando medidas destinadas a tratar de limitar el impacto ecológico de sus habitantes y sus actividades. En particular, se está fomentando la promoción y desarrollo de energías menos contaminantes, así como la producción de combustibles más respetuosos con el medio ambiente.

Uno de estos biocombustibles es el bioetanol, que no es más que etanol de origen agrícola o alcohol etílico, el mismo que se puede encontrar en las bebidas alcohólicas. El bioetanol procede de la transformación de plantas que contienen sacarosa, como la caña de azúcar o la remolacha, y se obtiene a partir de la fermentación del azúcar extraído de la caña de azúcar o de la hidrólisis enzimática del almidón presente en cereales como el maíz o el trigo.

El bioetanol tiene múltiples usos: por ejemplo, se utiliza como biocombustible en motores de gasolina, ya que permite una mejor combustión al aumentar el índice de octanaje, como combustible para calentar chimeneas y calderas, o incluso como potenciador de otros combustibles. actuación.

Las ventajas ambientales del bioetanol son numerosas y contribuyen sustancialmente a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, al reemplazar un litro de gasolina por bioetanol, las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen en un 60%. Una sola hectárea de remolacha azucarera absorbe una cantidad anual de CO equivalente a 10 coches.

Además, el consumo de combustibles biológicos como el bioetanol sustituye a otras energías exógenas y problemáticas, como la energía fósil y la nuclear. Residuos producidos en la producción de contaminantes biológicos u orgánicos.

Así, el uso de combustibles biológicos, aunque sea a pequeña escala en los hogares, combinado con pequeños gestos ecológicos por parte de los ciudadanos, contribuyen significativamente a la protección del medio ambiente.

La calefacción doméstica es una de las actuaciones domésticas que más impacto tiene en el medio ambiente.

Fuente: EzineArticles – Categoría: Artículos sobre eco – Sitio web: Comprar Productos Naturales

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