Alimentación sostenible

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Alimentación sostenible2021-03-29T19:05:32+02:00

La alimentación sostenible es más que la nutrición y el medio ambiente porque incluye también dimensiones socioculturales y económicas, según indica la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Un punto de partida para lograr una transformación sostenible es crear sistemas saludables y patrones de nutrición. Según los estudios una de cada nueve personas en el mundo padece hambre. Con todo, más de 700 millones de personas se han expuesto a graves niveles de inseguridad alimentaria.

Sostenibilidad ambiental, social y económica

¿En qué se basa la sostenibilidad? La sostenibilidad tiene tres pilares:

  1. Ambiental: la producción de alimentos impacta en el medio ambiente, tanto en la huella de carbono como en la huella hídrica, uso de suelo, impacto sobre el paisaje, impacto en la biodiversidad, etc.
  2. Social: en cuanto a la población encargada de producir alimentos, los salarios justos, las condiciones laborales dignas, la fijación de población rural…
  3. Económico: en cuanto a las relaciones equilibradas con los proveedores, el fomento del empleo rural en el sector primario, el pago justo de impuestos o la resiliencia de los territorios rurales.

Según la la FAO, las dietas sostenibles generan un impacto ambiental reducido y contribuyen a la seguridad nutricional y alimentaria y a que las generaciones futuras y actuales tengan una vida saludable. No solo eso sino que respetan y protegen los ecosistemas y la biodiversidad, son económicamente justas y asequibles, culturalmente aceptables, accesibles, nutricionalmente adecuadas, saludables e inocuas, y optimizan los recursos humanos y naturales.

10 consejos para llevar a cabo una alimentación sostenible según la OCU

  1. Reducir el consumo de alimentos de origen animal, especialmente de carne sustituyéndola por legumbres o convirtiéndola en un ingrediente más de otros platos. Según la ONU, una reducción del consumo de carne a nivel plenatario es clave en la lucha contra el cambio climático puesto que la producción ganadera es de las principales emisoras de gases de efecto invernadero.
  2. Evitar el desperdicio de alimentos, clave para la sostenibilidad. Aproximadamente, cada año una tercer parte de la producción mundial de alimentos para uso humano se desperdicia. Esto es un problema, no solo por la comida, sino por los recursos necesarios para su producción.
  3. Comer carne procedente de ganadería extensiva puesto que estos animales tiene un impacto social de fijación de población rural, limpian el campo, previniendo incendios, y tienen una huella de carbono bastante más baja que la de la cría intensiva.
  4. Consumir productos locales, fabricados en nuestro entorno, ciudad o país ya que reducen el impacto ambiental e incentivan la economía local todo lo que contribuye a mejorar el tejido social y económico.
  5. Consumir productos de temporada que, además de favorecer la economía local, ayudan a decrementar las emisiones de gases de efecto invernadero favoreciendo la sostenibilidad del globo.
  6. Elegir productos producidos de forma agroecológica que favorezcan una utilización menor de pesticidas, un adecuado manejo del suelo y un cultivo más racional aunque no necesariamente el impacto de los productos sea menor.
  7. Evitar alimentos transportados en avión puesto que es el que tiene mayor huella de carbono por kilo de producto.
  8. Elegir productos a granel puesto que reducen el impacto del envasado.
  9. Apostar por el comercio justo para favorecer a la sostenibilidad económica y social de los países productores.
  10. Comprar menos productos procesados priorizando los productos frescos puesto que su origen siempre está presente.
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