Alimentación orgánica

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Alimentación orgánica2021-03-29T18:50:22+02:00

La alimentación orgánica proviene de la agricultura orgánico-ecológica, un sistema de producción que utiliza métodos agrícolas que son respetuosos con el medio ambiente y la naturaleza, con normas muy estrictas sobre el uso de herbicidas, fertilizantes químicos sintéticos y pesticidas.

Alimentación orgánica: ¿hay diferencia?

Como vimos, la agricultura orgánica, utiliza un sistema de producción respetuoso con el medio ambiente y la naturaleza, con estrictas normas sobre el uso de herbicidas, fertilizantes químicos sintéticos y pesticidas. Mismo tipo de limitaciones se aplican a la utilización de hormonas, antibióticos y otras sustancias que puedan estimular de forma artificial el crecimiento de los animales. Estos, por el contrario, se crían en un ambiente respetuoso de su bienestar y sano, al aire libre, en el suelo y se ceban de alimentos ecológicos y piensos naturales.

Los alimentos orgánicos están libres organismos genéticamente modificados (OMG). La elaboración de los alimentos también está uniformada a este enfoque y, de esta forma, los productos derivados como el yogur, la pasta, el vino, el queso, la cerveza se hacen con una disminución muy importante de aditivos, sustancias sintetizadas químicamente y coadyuvantes de elaboración.

Los herbicidas se utilizan en la agricultura tradicional para eliminar malas hierbas de forma más eficiente y rápida, mientras que los pesticidas atacan ciertos parásitos o plagas que afectan a los cultivos.

Deben evaluarse las sustancias activas que contiene un producto fitosanitario antes de que se pueda utilizar y, así, determinar un umbral límite donde su concentración en productos alimenticios puede tener un riesgo para las personas o animales si se supera. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) es la encargada de dictaminar sobre cada nuevo límite máximo de residuo y cada eliminación o modificación prevista.

La certeza de comprar orgánico

Los alimentos orgánicos contienen muchos menos residuos tóxicos añadidos que los tradicionales. No obstante, no están libre de ellos ya que absorben residuos de la contaminación del medio ambiente o, a veces, de los cultivos tradicionales confinantes.

Se han dado también casos de estafas, de alimentos vendidos como orgánicos que no lo eran. Para asegurar que agricultores, importadores y operadores estén respetando la legislación, en la Union Europea se ha establecido un sistema de control estricto donde cada país realiza inspecciones periódicas a través de organismos específicos designados para ello.

Los productos orgánicos certificados tienen que llevar en el envase el logotipo ecológico de la Unión Europea, único emblema que garantiza a los consumidores el origen orgánico de bebidas y alimentos. El emblema no puede utilizarse en productos que tengan menos del 95% de ingredientes orgánicos.

La sostenibilidad a debate

Es un mercado en franco crecimiento en todo el mundo. En España cerca de 35.000 operadores cultivan de forma ecológica el 7% de los terrenos pero solamente un 1% del consumo es orgánico puesto que gran parte de la producción es exportada.

La agricultura ecológica no acaba de consolidarse a pesar de ser un mercado en auge y de las subvenciones y ayudas que dispone. Esto sucede por los altos precios para el consumidor, los bajos rendimientos, la reducida comercialización y los distintos problemas técnicos derivados de la falta de investigación.
Es más, estos bajos rendimientos de las técnicas utilizadas actualmente en la agricultura biológica hacen que su sostenibilidad sea cuestionada. La comunidad científica coincide en afirmar que, si queremos alimentar la población y no destruir las zonas naturales que nos quedan, necesitamos incrementar los rendimientos y la tecnología.

De hecho, si se dedicase dinero a la investigación, se evitase el desperdicio de alimentos y la distribución fuese eficiente, la producción alimentaria ecológica bastaría para cubrir la demanda de alimentos del mundo y no habría que prestar atención al rendimiento de los cultivos.

¿Hay beneficios reales para la salud?

Desde el punto de vista nutricional el debate también está muy vivo. En un estudio muy reciente, la EFSA llegó a la conclusión de que la exposición a residuos plaguicidas por medio de alimentos no representa ningún riesgo para la salud humana, ni en exposición a largo plazo ni a corto plazo.

Algo que coincide con el dictamen de Bruselas que indica que no existe evidencia científica que sea más saludable consumir alimentos ecológicos; hay estudios que han concluido que pueden tener mayor cantidad de antioxidantes pero esto no proporciona ningún beneficio para la salud en una dieta equilibrada.
Cuando ingerimos pesticidas, aunque estando bajo los limites seguros, aportamos residuos que se incorporarán a nuestro organismo, así, si tenemos intolerancia o alergia a alguno de estos residuos, estaremos mejor al consumir alimentos ecológicos, para el resto de la población no habrá diferencia.

La diferencia significativa no está en si consumimos alimentos orgánicos o no, sino en el patrón alimentario, esto es, si tomamos más pescado que carne, si consumimos frutas y verduras a diario, si consumimos más alimentos frescos y menos procesados, si reducimos la ingesta de azúcar…

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